NO PENSE PASAR POR ESTO (2DA. PARTE) “Le estiré la blusa y se le escapó la lola”


RESUMEN DE AYER. Arturo (le dicen Turro, tiene 23 años y está cursando el quinto año de su carrera universitaria) vive con su mamá que es funcionaria pública, y con su hermano mayor que es militar. El tiene fecha para casarse con su novia Lisi pero está arrepentido y es porque de entrada, tuvo problemas con ella. Es más: confiesa que su novia es del tipo de chicas jejapo que él odia, pero terminó siendo su novio porque quería llevarla a la cama. En una de esas peleas que tuvieron, él conoció a otra...
Turro dice que conoció a Lisi en la época del cole pero jamás le habló ya que era una chica despreciativa y presumida. Cuando terminaron el cole, siempre se encontraban en reuniones de amigos y cumpleaños, así que vino una presentación formal y un sábado, cuando volvían de Sanber él la besó: “lo único que yo quería era verle desnuda porque tiene una cola impresionante”, confiesa el muchacho.
Pero Lisi consideró que ese beso implicaba un pedido de noviazgo y Turro terminó yendo de visita hasta que la presionó para tener sexo. Como la chica pidió “tiempo”, él dejó de visitarla hasta que ella misma lo buscó y concretaron la intimidad: “ahí me di cuenta que me mintió y que no era cierto que yo fui el primero, porque ella no se comportó como una chica virgen”, asegura el muchacho.
Turro dice que a partir de ese momento su novia se volvió más controladora y que exigía que él le pida permiso para cualquier cosa. Turro se cansó y volvió a mandar al diablo la relación, y entonces conoció a la vecinita...

JOSI

Turro rompió a la tarde con su novia y esa noche, antes de ir a un asado que tenía con sus amigos, pasó por casa de un vecino que estaba de cumpleaños y que lo invitó. Allí lo ubicaron en una mesa donde estaban las nuevas vecinas: Josefina y su tía.
La chica, a quien Turro llama Josi, le dijo que lo conocía de la facultad porque ella también va al campus de San Lorenzo, pero estudia otra carrera: “me dijo que no es raro que yo no me acuerde ella porque en la facultad nunca miro a nadie y siempre estoy con mis amigos, y se rió y creo que su risa me conmovió mucho. No sé, pero sentí que era la risa más linda del mundo”, asegura Turro.
El muchacho, que tenía planeado quedarse un ratito nomás, terminó ayudando a preparar el asado y por celular le dijo a sus amigos que no podía ir porque estaba muy cansado: “ella vive con sus tíos porque sus padres están en España, y la verdad es que me encantó conocer a alguien tan diferente a mi novia. Ella me vio algunas veces con Lisi y yo no le negué eso, pero le conté la verdad, que cortamos. Estuvimos hasta la una por ahí, y después les llevé en su casa aunque estábamos a tres cuadras nomás”, recuerda.
El domingo Turro se levantó temprano a lavar su auto y Josi vino a saludarlo y a invitarlo a comer en su casa: “mi mamá me vio cruzar la calle al mediodía y me llamó al celular pero tenía apagado, así que cruzó la calle y preguntó por mí. Salí y me dijo si qué tengo yo que hacer comiendo en casa de los vecinos, y yo directamente le dije que yo no le falto el respeto y que ella no tenía por qué faltarme el respeto a mí, y que yo ya soy grandecito como para ir a comer donde quiero”.
El muchacho cuenta que su mamá adora a su novia Lisi, y estaba preocupada porque cortaron el noviazgo.

MAS INTIMIDAD

Turro comenzó a ir seguido a casa de la vecina: “ella es delgadita, trigueña, y le ves y te causa ternura. Era diferente en todo de mi novia porque vos a Josi le ves y le querés abrazar, y a mi novia le ves y le querés llevar en la cama. Eso pasó conmigo, pero es porque ella siempre te está buscando, se hace la irresistible y te excita”.
También en la facultad se encontraban: “ella vive enfrente de mi casa y su tía iba a buscarle pero yo le dije que yo le podía traer, y así comenzamos a estar más juntos. Siempre jugábamos; yo le escondía un bolígrafo, cualquier cosa, y ella buscaba en mi chaqueta hasta que una noche estábamos forcejeando y se le escapó una lola. Ella se murió de la vergüenza pero fue mi culpa, porque le estiré el tirante de una blusa abierta que tenía y el botón se desprendió. Fue un accidente”, asegura.
Y eso que pasó primero los separó, pero después les unió más que nunca.
MP

“¿Sabés que sos divina?”

Turro recuerda aquel viernes a la noche en el auto: “bueno, ella ya se iba a bajar y como yo le saqué la cédula el que ella me pidió, me dijo que le dé, y le dije si me decís en qué bolsillo puse te doy, o si no mañana te devuelvo, y se me tiró encima como para hacerme cosquilla, momento en que yo sin querer le estiré el tirante de la blusa. El problema es que con el tirante también forcé había sido la tira de su corpiño, y allí se le abrió la blusa y su pecho quedó al aire, con pezón y todo”.
Josi se tapó y Turro comenzó a reírse: “yo soy canchero, algo así no me va a tomar sorprendido pero me dio pena que ella tenga tanta vergüenza. Le quise abrazar pero salió corriendo de mi auto, y yo le quise atajar pero tenía puesto el cinturón de seguridad y cuando me desprendí ella ya entró en su casa. Le seguí pero no me animé a tocar el timbre así que le llamé a su celular y ella atendió pero no me habló; Josi, le dije, no seas boba, pero me cortó”.
Turro le mandó montón de mensajes a la chica pero ella no le respondió: “ahí comencé a pensar que a lo mejor justo fui a hacerle eso a una virgen, porque si ella actuaba así tenía que ser porque fui el primer hombre que le vi el pecho. Eso me traumó mucho, pensé mucho en ella y ese lunes fui a buscarle para irnos a la facultad pero su tía me dijo que se fue en colectivo, así que fui a montar guardia frente a su clase para que no se escape otra vez de mí”.

EL ENCUENTRO

Cuando Josi salió de su clase y vio a Turro sentado y esperándola, de todas maneras quiso correr: “le atajé cerca de los bebederos y le dije que por favor no me haga eso, que no se esconda de mí, le tomé de la mano y le llevé a mi auto. Yo le saqué de la ciudad y ella comenzó a desesperarse, pero se tranquilizó más cuando le dije que íbamos a un restaurante tranquilo, que está en Caacupé. Ella llamó a su tía y le dijo que iba a llegar más tarde”.
Cenaron en el restaurante y cuando terminaron, dieron un paseo: “le agarré de la mano y sentí que temblaba, y ahí le encaré y le dije ¿sabés que sos divina?, y ella me dijo ¿sabés que me hacés mucho daño hablándome así? Nos quedamos debajo de un jazminero y le dije: ¿no sentís que estamos viviendo un momento que nunca vamos a olvidar?, y entonces le rocé los labios con un beso”.

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y el final??

y el final??

muy bueno el relato, pero

muy bueno el relato, pero estas cosas todavia susede en Paraguay?

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